Fuera de casa

Teletrabajo sí, pero en casa no, por favor.

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Lara H. Lapuente CEO de Junglemat

La verdad es que yo nunca he sido fan del teletrabajo. No me malinterpretes. La libertad laborar mola mucho. Me encanta mi trabajo y me hace super feliz poder tener mi propio horario pero creo que el sueño del teletrabajo como tal, ese de trabajar desde casa con tu ordenador, está completamente sobrevalorado.

Cuando monté Junglemat pensé que trabajar desde mi casa iba a ser maravilloso. Me imaginaba mi despacho ordenado, mis horarios bien establecidos y yo siendo tan tremendamente eficaz gestionando el tiempo que podría hacer absolutamente todo lo que me propusiera. Pero sólo me hicieron falta unas cuantas semanas para darme cuenta de que la realidad es muy diferente. Me pasaba el día en pijama, trabajando y comiendo en la misma mesa, relacionándome más con mis gatos que con personas (aunque eso en realidad no me molestaba tanto ☺️), distrayéndome hasta con una mosca y siendo tan improductiva que acababa trabajando hasta de madrugada. En resumen, que la vida de ensueño se convirtió en una vida esclavizada en la mesa de mi salón.

Por eso, entrar en una oficina de coworking fue una de las mejores decisiones que he tomado desde que abrí mi empresa. Me permitió separar el espacio laboral del espacio personal y mejorar tanto mi calidad de vida como mi rendimiento laborar. Levantarme, vestirme y salir a la calle todas las mañanas es algo que ahora valoro muchísimo. No depender del salón de mi casa y tener compañeros de oficina ha hecho que trabaje muchísimo más motivada y que mi empresa haya llegado muchísimo más lejos de lo que habría imaginado.

Así que en resumen; teletrabajo sí, pero en casa no, por favor.